No.
Los helmintos con los que trabajamos, no tienen capacidad de reproducirse dentro del cuerpo humano.
El número de helmintos que componen una dosis está estimado en base a investigaciones científicas para no producir trastornos secundarios significativos.
Los helmintos insertados en la dosis inicial de la terapia son los que se mantendrán en el cuerpo durante años.
